sábado, 16 de mayo de 2009

Verificación del hecho e interpretación de los dirigentes.

Verificación del hecho e interpretación de los dirigentes.
(9, 13-34)
9, 13. Llevaron a los fariseos al que había sido ciego.
14. El día en que Jesús hizo el barro y le abrió los ojos era día de precepto.
15. Los fariseos, a su vez, le preguntaron también cómo había llegado a ver. Él les respondió:
-Me puso barro en los ojos, me lavé y veo.
16. Algunos de los fariseos comentaban:
-Ese hombre no viene de parte de Dios, porque no guarda el precepto.
Otros, en cambio, decían:
-¿Cómo puede un hombre, siendo pecador, realizar semejantes señales?
Y estaban divididos.
17. Le preguntaron otra vez al ciego:
-A ti te ha abierto los ojos, ¿qué piensas tú de él?
Él respondió:
-Es un profeta.
18. Los dirigentes judíos no creyeron que aquél había sido ciego y había llegado a ver hasta que no llamaron a los padres del que había conseguido la vista
19. y les preguntaron:
-¿Es éste vuestro hijo, el que vosotros decís que nació ciego? ¿Cómo es que ahora ve?
20. Respondieron sus padres.
-Sabemos que éste es nuestro hijo y que nació ciego.
21. Ahora bien, cómo es que ve ahora, no lo sabemos, y quién le ha abierto los ojos, nosotros tampoco lo sabemos. Preguntádselo a él, ya es mayor de edad; él dará razón de sí mismo.
22. Sus padres respondieron así por miedo a los dirigentes judíos, porque los dirigentes tenían ya convenido que fuera excluido de la sinagoga quien lo reconociese por Mesías.
23. Por eso dijeron sus padres: “Ya es mayor de edad, preguntadle a él”.
24. Llamaron entonces por segunda vez al hombre que había sido ciego y le dijeron:
-Reconócelo tú ante Dios. A nosotros nos consta que ese hombre es un pecador.
25. Replicó entonces él:
-Si es pecador o no, no lo sé; una cosa sé, que yo era ciego y ahora veo.
26. Insistieron:
-¿Qué te hizo? ¿Cómo te abrió los ojos?
27. Les replicó:
-Ya os lo he dicho y no me habéis hecho caso. ¿Para qué queréis oírlo otra vez? ¿Es que queréis haceros discípulos suyos también vosotros?
28. Ellos lo llenaron de improperios y le dijeron:
-Discípulo de ése lo serás tú, nosotros somos discípulos de Moisés.
29. A nosotros nos consta que a Moisés le habló Dios; ése, en cambio, no sabemos de dónde procede.
30. Les replicó el hombre:
-Pues eso es lo raro, que vosotros no sepáis de dónde procede cuando me ha abierto los ojos.
31. Sabemos que Dios no escucha a los pecadores, sino que al que lo respeta y realiza su designio a ése lo escucha.
32. Jamás se ha oído decir que nadie haya abierto los ojos a uno que nació ciego;
33. si éste no viniera de parte de Dios, no podría hacer nada.
34. Le replicaron:
-Empecatado naciste tú de arriba abajo, ¡y vas tú a darnos lecciones a nosotros!
Y lo echaron fuera.
EXPLICACIÓN.
13-34. Los fariseos, enemigos de Jesús (7,47; 8,13) (13). Para Jesús no cuentan los preceptos de la Ley (14). Interrogatorio (15): a los fariseos no les interesa el hecho ni se alegran por él, quieren saber el cómo, para ver si ha habido infracción de la Ley. División de opiniones (16): un grupo toma como criterio de juicio la observación de la Ley (no guarda el precepto); otro parte de los hechos y descubre en ellos el poder de Dios (señales). Opinión del hombre (es un profeta) (17): no ha descubierto toda la realidad de Jesús, pero afirma que su actividad es de Dios (cf. 4,19).
Ahora los dirigentes, que incluyen a los fariseos (18). Ante el insoluble problema se refugian en la incredulidad. No quieren ver el hecho, que derriba los fundamentos de su sistema teológico. Doble pregunta a los padres (19): si su hijo nació ciego y, en caso afirmativo, cómo ha recobrado la vista; oculta esperanza de que el hecho sea falso. Los padres afirman el hecho que saben (20); los padres tienen miedo, el hijo no va a tenerlo (21); mayor de edad (21.23), capaz de hablar con libertad: la madurez dada por el Espíritu (cf. 6,10: “hombres adultos”). Presión de los dirigentes sobre el pueblo para evitar la adhesión a Jesús (22-23).
Ante la imposibilidad de negar el hecho, recurren a su autoridad doctrinal (24) y definen que la acción de Jesús es contraria a Dios (pecador). Quieren evitar el testimonio del hombre a favor de Jesús, que desprestigiaría a su institución. Intentan que reniegue de Jesús, pero él, con la nueva vida que experimenta, se niega a someterse. El hombre no se mete en cuestiones teológicas; opone el hecho a la teoría (25). Intranquilidad de los dirigentes (26). Réplica (cf. Is 42,8: “Sordos, escuchad y oíd”). Pregunta irónica (¿queréis haceros discípulos suyos?).
La violenta reacción (28) muestra que la pregunta ha tocado en lo vivo. Están intentando rechazar la evidencia. Se refugian en el pasado (Moisés); optan por la Ley sin amor y en contra del amor fiel (1,17). No quieren leer directamente la realidad, donde se manifiesta el amor de Dios; la miran a través de una ideología rígida que la deforma. Quieren denigrar la persona de Jesús (no sabemos de dónde procede) (29). Los que exaltan la liberación antigua (Moisés) se oponen a la nueva. El hombre ridiculiza el argumento de los dirigentes (30-33). Su dicho es irrebatible; los dirigentes, acorralados, pasan al insulto (cf. 7,52) (34); soberbia (a nosotros). El hombre debería cegarse de nuevo para darles la razón. Sigue la violencia (y lo echaron fuera); el hombre que ha tenido la experiencia de vida es un obstáculo para su dominio.
SÍNTESIS
Los representantes del poder religioso-político se encuentran desconcertados ante la obra de Jesús, que echa abajo su teología. Reacción típica: después del impacto inicial, quieren neutralizar el hecho. Pretenden negar su existencia; al no poder hacerlo, recurren a su autoridad doctrinal para definir que lo que el hombre experimenta como bien y como vida es contrario a lo que Dios quiere. Aferrados a su ideología niegan la evidencia e invierten los valores, llamando al bien mal y al mal bien. Detrás de la ideología está su situación de privilegio, que defienden a toda costa. Al fracasar la coacción moral, recurren a la violencia, que muestra su irracionalidad y su mala voluntad.

CUARTA SECCIÓN: EN JERUSALÉN. LA LUZ QUE LIBERA DE LA TINIEBLA. Curación del ciego.

CUARTA SECCIÓN: EN JERUSALÉN.
LA LUZ QUE LIBERA DE LA TINIEBLA.
(9,1-10,21)
Curación del ciego. (9,1-12)
9, 1.Al pasar vio Jesús un hombre ciego de nacimiento.
2. Le preguntaron sus discípulos:
-Maestro, ¿quién había pecado, él o sus padres, para que naciera ciego?
3. Contestó Jesús:
-Ni había pecado él ni tampoco sus padres, pero así se manifestarán en él las obras de Dios.
4. Mientras es de día, nosotros tenemos que trabajar realizando las obras del que me envió. Se acerca la noche, cuando nadie puede trabajar.
5. Mientras esté en el mundo, soy la luz del mundo.
6. Dicho esto, escupió en tierra, hizo barro con la saliva, le untó su barro en los ojos
7. y le dijo:
-Ve a lavarte a la piscina de Siloé (que significa “Enviado”).
Fue, se lavó y volvió con vista.
8. Los vecinos y los que antes solían verlo, porque era mendigo, preguntaban:
-¿No es éste el que estaba sentado y mendigaba?
9. Unos decían:
-El mismo.
Otros, en cambio:
-No, pero se le parece.
Él afirmaba:
-Soy yo.
10. Le preguntaron entonces:
-¿Cómo se te han abierto los ojos?
11. Contestó él:
-Ese hombre que se llama Jesús hizo barro, me lo untó en los ojos y me dijo: “Ve a Siloé y lávate”. Fui entonces, y al lavarme empecé a ver.
12. Le preguntaron:
-¿Dónde está él?
Respondió:
-No sé.
EXPLICACIÓN.
1-12. Jesús explica su declaración anterior: Yo soy la luz del mundo (8,12), dando vista a un ciego de nacimiento. El ciego, que no conoce la luz (1,4), es figura de los que nunca han podido saber lo que puede y debe ser el hombre. En paralelo con los enfermos de la piscina (5,3), representa a un sector del pueblo oprimido.
Fuera del templo (1: Al pasar). Pregunta de los discípulos (2): en el judaísmo se pensaba que la desgracia era efecto del pecado, que Dios castigaba en proporción a la gravedad de la culpa; los defectos corporales congénitos se atribuían a las faltas de los padres. Jesús rechaza esa concepción (3). Sentido simbólico de la ceguera (cf. 9,40s; Is 6,9s): este hombre representa a los que desde siempre (ni él ni sus padres) han vivido sometidos a tal opresión, que nunca han siquiera vislumbrado lo que significa ser hombre ni, por tanto, lo han deseado. Son otros los culpables de su ceguera. No es un castigo ni Dios es indiferente ante el mal (se manifestarán en él las obras de Dios).
Los discípulos han de asociarse a la actividad de Jesús (tenemos que trabajar), librando al hombre de su impotencia y dándole capacidad de acción. Las situaciones de injusticia son una llamada a colaborar con la acción de Dios. Urgencia (4: mientras es de día): aprovechar la oportunidad. Luz del mundo (cf. 8,12): misión liberadora (Is 42,6ss; 49,6ss).
Jesús pasa a la acción (6). Va a ponerle ante los ojos el proyecto de Dios sobre el hombre. La decisión de obtener la vista quedará en sus manos. El barro alude a la creación del hombre (Gn 2,7; Job 10,9; Is 64,7); se pensaba que la saliva transmitía la propia fuerza o energía vital; Jesús crea el hombre nuevo; compuesto de tierra/carne y saliva/Espíritu de Jesús; le untó su barro en los ojos, le pone ante los ojos su propia humanidad, la del Hombre-Dios, proyecto divino realizado; untar/ungir, en relación con Mesías (Ungido); lo invita a ser hombre acabado, ungido e hijo de Dios por el Espíritu.
Toca al ciego aceptar la luz y optar libremente por ella (7). Segunda piscina, ésta fuera de la ciudad (5,2: dentro de la ciudad), la del agua mansa (cf. Is 8,6s; cf. Jn 5,7: agitación del agua). El ciego ha alcanzado su integridad humana (volvió con vista); ha visto la luz, no a través de una enseñanza, sino gracias a su opción. Ha percibido lo que es el Hombre; la vista adquirida le permitirá distinguir los verdaderos valores de los falsos. Dar vista a los ciegos, símbolo de la liberación de la opresión (Is 29,18ss; 35,5.10; 42,6s).
Perplejidad en la gente (8). Era un mendigo: inmóvil (sentado), impotente, dependiente de los demás. Jesús le ha dado la movilidad y la independencia. La duda sobre la identidad del ciego refleja la novedad que produce el Espíritu; siendo el mismo, es otro (9). Soy yo, palabras que usa Jesús para identificarse él mismo (4,25s; 6,20; 8,24.28.58): nueva identidad del hombre acabado por el Espíritu. Interés por el hecho (10). Se repite el relato de la curación, mostrando su importancia (11); un hombre como él (cf. 9.1). Interés por la persona de Jesús (12): se ha suscitado una esperanza.
SÍNTESIS.
Hay hombres que, sometidos desde siempre a la opresión, no saben siquiera lo que significa la verdadera condición humana. Es misión de Jesús y de los suyos mostrar al hombre la posibilidad de vida plena, más que con palabras, con la realidad que viven y con gestos que realicen la salvación. Es un ofrecimiento gratuito que ha de ser aceptado libremente.

viernes, 15 de mayo de 2009

El mito del linaje.

El mito del linaje (8,31-59)
8, 31. Dijo entonces Jesús a los judíos que le habían dado crédito:
-Vosotros, para ser de verdad mis discípulos, tenéis que ateneros a ese mensaje mío;
32. conoceréis la verdad y la verdad os hará libres.
33. Reaccionaron contra él:
-Somos linaje de Abrahán y nunca hemos sido esclavos de nadie: ¿cómo dices tú: “Llegaréis a ser libres”?
34. Les replicó Jesús:
-Pues sí, os aseguro que todo el que practica el pecado es esclavo.
35. Ahora bien, el esclavo no se queda en la casa para siempre, el hijo se queda para siempre.
36. Por tanto, si el Hijo os da la libertad, seréis realmente libres.
37. Ya sé que sois linaje de Abrahán, y, sin embargo, tratáis de matarme a mí, porque ese mensaje mío no os cabe en la cabeza.
38. Yo propongo lo que he visto personalmente junto al Padre, y también vosotros hacéis lo que habéis aprendido de vuestro padre.
39. Le repusieron:
-Nuestro padre es Abrahán.
Les respondió Jesús:
-Si fuerais hijos de Abrahán, realizaríais las obras de Abrahán;
40. en cambio, tratáis de matarme a mí, hombre que os he estado proponiendo la verdad que aprendí de Dios. Eso no lo hizo Abrahán.
41. Vosotros realizáis las obras de vuestro padre.
Le replicaron entonces:
-Nosotros no hemos nacido de prostitución; un solo padre tenemos, Dios.
42. Les replicó Jesús:
-Si Dios fuera vuestro padre, me querríais a mí, porque yo estoy aquí procedente de Dios; y tampoco he venido por decisión propia, fue él quien me envió.
43. ¿Por qué razón no entendéis mi lenguaje? Porque no sois capaces de escuchar ese mensaje mío.
44. Vosotros procedéis de ese padre que es el Enemigo, y queréis realizar los deseos de vuestro padre. Él ha sido homicida desde el principio y nunca ha estado en la verdad, porque en él no hay verdad; cuando expone la mentira, le sale de dentro, porque es mentiroso y el padre de la mentira.
45. A mí, en cambio, porque digo la verdad, no me creéis.
46. ¿Quién de vosotros puede echarme en cara pecado alguno? Si digo la verdad, ¿por qué vosotros no me creéis?
47. El que procede de Dios escucha las exigencias de Dios; por eso vosotros no escucháis, porque no procedéis de Dios.
48. Repusieron los dirigentes:
-¿No tenemos razón en decir que eres un samaritano y que estás loco?
49. Replicó Jesús:
-Yo no estoy loco, sino que honro a mi Padre; en cambio, vosotros queréis quitarme la honra a mí;
50. aunque yo no busco mi gloria; hay quien se encarga de eso y es juez en el asunto.
51. Pues sí, os lo aseguro: Quien cumpla mi mensaje, no sabrá nunca lo que es morir.
52. Replicaron entonces los dirigentes:
-Ahora estamos seguros de que estás loco. Abrahán murió y los profetas también, ¿y tú sales diciendo que quien cumpla tu mensaje no probará nunca la muerte?
53. ¿Acaso eres tú más que nuestro padre Abrahán, que murió? También los profetas murieron. ¿Quién pretendes ser?
54. Repuso Jesús:
-Si yo mismo me procurase gloria, mi gloria no valdría nada; es mi Padre quien me la procura, el que vosotros decís que es vuestro Dios,
55. aunque nunca lo habéis conocido. Yo, en cambio, sé quién es y, si negase saberlo, sería un mentiroso parecido a vosotros. Pero sé quién es y cumplo su mensaje.
56. Abrahán, vuestro padre, saltó de gozo por que iba a ver este día mío, lo vio y se llenó de alegría.
57. Los dirigentes le replicaron:
-¿No tienes todavía cincuenta años y has visto a Abrahán en persona?
58. Les contestó Jesús:
-Pues sí, os lo aseguro: Desde antes que existiera Abrahán, soy yo lo que soy.
59. Cogieron piedras para tirárselas, pero Jesús se ocultó saliendo del templo.
EXPLICACIÓN.
31-59. A los judíos que le han dado fe, Jesús los invita a practicar su mensaje; no le bastan adhesiones de principio (31); es posible dar crédito a Jesús sin sacar las consecuencias. La práctica del mensaje/amor, rompiendo con el orden injusto, les dará libertad (32), pues comunica el Espíritu/vida (3,34), dando la experiencia de la vida/verdad: en ella el hombre percibe a Dios como Padre y a sí mismo como hijo. Esta nueva relación hace libres. Así se constituye el verdadero discípulo.
La libertad que comunica Jesús sobrepasa la mera posibilidad de opción; sitúa al hombre en su verdadero rango: partícipe de la libertad del Padre; como él, es señor de sí mismo. Quien no tiene experiencia del Padre es esclavo, porque concibe a Dios como un Soberano que somete al hombre, legitimando con eso toda tiranía. Reacción indignada (33): orgullo de raza; basta pertenecer al linaje de Abrahán para ser libre. Respuesta (34): ese linaje no garantiza la libertad, pues no impide que cometan el pecado, dando su adhesión a un sistema esclavizador. Alusión a los dos hijos de Abrahán (35): Isaac, libre; Ismael, esclavo. En paralelo, Dios Padre y Jesús Hijo (36), que, siendo libre, puede dar la libertad a los que son esclavos, dándoles el Espíritu.
No basta la descendencia para ser hijo (37), hay que demostrarlo con el modo de obrar. Al quererlo matar a él se oponen al Padre, el Dios que ama al hombre (38). Insinúa que tienen otro padre que no es Abrahán ni tampoco Dios. Nueva reacción (39), afirmando su ascendencia. Respuesta (40): no tienen por padre a Abrahán, pues no se portan como él.
Al comprender que los acusa de idolatría (41: prostitución), se profesan fieles al único Dios. Tampoco son hijos de Dios, porque no quieren a Jesús (43), el Hijo que, como el Padre, da vida al hombre. Imposibilidad de comunicar, porque Jesús es la negación misma de todo su sistema. Su modo de proceder muestra de quién son hijos (44): quieren matar a Jesús, luego están imitando a su padre que es un homicida, el Enemigo (el diablo) (44), el mentiroso y homicida desde el principio (alusión a la serpiente, que causó la muerte con el engaño). La mentira, opuesta a la verdad propuesta por Jesús de parte del Padre. La verdad, la experiencia de la vida, que da la libertad; la mentira, la ideología que exige sumisión y reprime la vida. El sistema judío es la mentira y el crimen institucionalizados, y todo el que se identifica con un orden injusto se hace cómplice de su mentira y homicidio. El Enemigo nunca dirá la verdad. Encarnado en el Tesoro, el dios del templo, la acumulación explotadora, se opone al compartir, señal y vehículo del amor (6,11). Es por esencia la negación del amor creador. Los que ejercen la opresión no pueden creer la verdad del amor (45). Desafío de Jesús, que muestra su seguridad (46); en él no hay injusticia, porque no busca su propio interés; perfecta coherencia entre su mensaje y su conducta (7,18). A pesar de eso, no le creen. La razón última es que no proceden de Dios, les falta la experiencia de lo que Dios es, por eso no escuchan las exigencias de Dios, que toman el puesto de los mandamientos de Moisés (3,34) y formulan el dinamismo del Espíritu-amor (47).
Contraataque (48). Faltándoles argumentos, pasan al insulto: samaritano, raza bastarda y gente heterodoxa; excomulgan a Jesús; loco o endemoniado. Del primer insulto no se defiende, porque no lo considera tal; los samaritanos han aceptado el mensaje (4,4ss). Niega el segundo; él está destruyendo la imagen falsa de Dios, mostrando su verdadero rostro (honro a mi Padre), aunque no le importa el concepto que tengan de él mismo, pues no busca su prestigio personal (50). Les expone el fruto del amor al hombre, de las exigencias de Dios. A los que lo quieren matar quiere atraerlos a la vida. La actividad a favor del hombre (Quien cumpla mi mensaje) (51), a la que lleva el Espíritu, es fuente de vida, hasta el punto de excluir toda experiencia de muerte. Ésa no existe para el que sigue a Jesús. La muerte física no interrumpe la vida ni es una experiencia de destrucción. La vida que Jesús comunica no conoce fin (3,16; 4,34; 5,21).
No responden a la invitación, continúan oponiéndose a Jesús (52). Piensan haber encontrado la prueba final de su locura. Han muerto hasta los hombres más cercanos a Dios (Abrahán y los profetas; cf. Zac 1,5). Insisten en la idea de la muerte inevitable (53). Le preguntan de nuevo por su identidad; no piensan por un momento que sea el Mesías. Jesús no pretende arrogarse títulos (54); le basta el amor/gloria del Padre que resplandece en él. Conocer a Dios (55) significa practicar la justicia y el derecho (Jr 22,15b-17; Os 4, 1-2); nunca lo han practicado. Jesús sabe que Dios es el Padre cuyo designio es comunicar vida al hombre. Se distancia de nuevo de los israelitas (Abrahán, vuestro padre) (56); no quiere particularismos; no reconoce más Padre que Dios. Se pensaba que, cuando Dios hizo la alianza con Abrahán, le había revelado el lejano futuro, que podía incluir los días del Mesías. Jesús es superior a Abrahán por ser el cumplimiento de la promesa que Dios le hizo.
Abrahán se alegró al ver este futuro; ellos se enfurecen con Jesús: no son hijos de Abrahán. No entienden la alusión mesiánica y responden con el sarcasmo (57). A los cincuenta años terminaba la vida activa. Cambian la perspectiva: no preguntan si Abrahán vio el día de Jesús/el Mesías, sino si Jesús ha visto a Abrahán. Declaración solemne (58). No se detiene en la cuestión que ellos proponen, su afirmación es más genérica y también toma pie de las opiniones del tiempo sobre el Mesías. Se afirmaba que, desde antes de la creación, Dios había concebido el proyecto de Israel, la Ley y el Mesías (cf. Sal 72,17). Jesús, el Mesías, fue siempre un determinante de la historia, pues en él había de brillar la gloria/amor de Dios (17,1) y realizarse su proyecto (1,14).
No pueden tolerar que se haga superior a Abrahán (59). Los que buscaban su muerte (7,1) se aprestan a ejecutarla (cf. Éx 17, 1-7): son hijos legítimos del asesino (8,44). Jesús vuelve a la clandestinidad (cf. 7,10.14). La gloria de Dios se aleja del templo, dejándolo vacío (Ez 10,18).
SÍNTESIS.
La experiencia de Dios como Padre, obtenida por la práctica del amor fiel, inaugura un nuevo sistema de relaciones. Ella descubre al hombre la verdad de Dios, el Padre que por amor le comunica incesantemente su propia vida; la verdad sobre sí mismo y los demás hombres, objeto del amor incondicional de Dios y llamados a ser hijos suyos, alcanzando una plenitud igual a la de Jesús. Quien no tiene experiencia de Dios como Padre, lo concibe como un Dios de poder que somete al hombre.
El sistema opresor tiene como dios el poder del dinero. Se encarna en un círculo de poder y se justifica mediante una ideología (la mentira, la tiniebla) que propone sus principios: la inviolabilidad del poder y la necesidad de la correlativa sumisión. Su acción es la opresión y la muerte para el hombre. Quien acepta esa ideología (el pecado) se hace esclavo.

lunes, 11 de mayo de 2009

II. DENUNCIA DE LOS DIRIGENTES. Pecado y muerte.

II.DENUNCIA DE LOS DIRIGENTES.
Pecado y muerte. (8,21-30)
8 21. Entonces les dijo de nuevo:
-Yo me voy, me buscaréis, pero vuestro pecado os llevará a la muerte. Adonde yo voy, vosotros no sois capaces de venir.
22. Los judíos del régimen comentaban_
-¿Irá a suicidarse, y por eso dice “Adonde yo voy, vosotros no sois capaces de venir”?
23. Él continuó:
-Vosotros pertenecéis a lo de aquí abajo, yo pertenezco a lo de arriba; vosotros pertenecéis a este orden, yo no pertenezco al orden este.
24. Por eso os he dicho que os llevarán a la muerte vuestros pecados; es decir, si no llegáis a creer que yo soy lo que soy, os llevarán a la muerte vuestros pecados.
25. Entonces le preguntaron:
-Tú, ¿quién eres?
Les contestó Jesús:
-Ante todo, eso mismo que os estoy diciendo.
26. Mucho tengo que decir de vosotros y condenarlo; pero el que me envió es digno de fe, y lo que yo digo contra el mundo es lo mismo que le he escuchado a él.
27. Nos comprendieron que les hablaba del Padre.
28. Jesús entonces les dijo:
-Cuando levantéis en alto al Hombre, entonces comprenderéis que yo soy lo que soy y que no hago nada de por mí, sino que propongo exactamente lo que me ha enseñado el Padre.
29. Además, el que me envió está conmigo, no me ha dejado solo; la prueba es que yo hago siempre lo que le agrada a él.
30. Mientras hablaba así muchos le dieron su adhesión.
EXPLICACIÓN.
21-30. El mismo lugar y los mismos oyentes, aunque más adelante (22) se hablará de “los judíos”, los dirigentes y sus adeptos. De nuevo la frase enigmática (7,34), pero explicitando el peligro que corren (cf. Prov 1,27-28). Ellos planeaban eliminar a Jesús como a un enemigo peligroso; les descubre que el peligro no está en él, sino en la hostilidad contra él. El presunto enemigo es el único que les puede salvar; rechazarlo será su ruina.
El pecado que los llevará a la muerte (Jr 31,29s) consiste en impedir, reprimir o suprimir la vida, impidiendo la plenitud a la que Dios llama al hombre. Se comete al dar la adhesión e integrarse voluntariamente en un orden o sistema injusto: el hombre se priva y priva a otros de la libertad, ejerce o acepta la opresión y se hace cómplice de la injusticia. La injusticia radical del orden social lleva la muerte en sí misma y está necesariamente abocada a la ruina, arrastrando consigo a los individuos.
Jesús sabe que no aceptarán nunca seguir a un Mesías crucificado (no sois capaces de venir); esto los obligaría a renunciar a su posición e ideales. Los dirigentes se sienten intrigados, pero no ya inquietos (7,35s) (22). Su comentario es irónico (suicidarse). No comprenden que se pueda dar la vida por amor.
Jesús les explica dónde está la diferencia radical entre ellos y él y, en consecuencia, en qué consiste su pecado (23). Lo de arriba es la esfera de Dios, la del Hombre acabado por el Espíritu; lo de abajo, la esfera sin Espíritu, la de los hombres inacabados (carne). Arriba/abajo = espíritu/carne = luz/tinieblas =vida/muerte. “El pecado”, la traición al hombre optando por el sistema injusto, llevará a cometer múltiples injusticias (los pecados) (24). La única manera de salir de la dinámica pecado-muerte consiste en reconocer a Jesús como Mesías (8,12: Luz del mundo), pasar a la esfera de arriba.
Pregunta innecesaria (25). Él es lo que ha venido afirmando: el enviado de Dios (5,36; 7,28; 8,18), el Mesías. No pronuncia este título que podía prestarse a interpretaciones nacionalistas. La denuncia de Jesús está avalada por Dios mismo, el Padre, cuyo mensaje expone (26-27). Levantar en alto (28) tiene el doble sentido de muerte y exaltación. El Hombre ha aprendido del Padre su oposición a la injusticia; su muerte demostrará su plena coherencia, la de un amor que llega hasta dar la vida, y con ella, su misión divina. Jesús no se acobarda (29), porque el Padre lo acompaña y apoya. Reacción favorable de muchos a sus palabras. La claridad de su denuncia ha hecho impresión (30).

sábado, 25 de abril de 2009

El mesías la luz del mundo.

El Mesías, la luz del mundo. (8,12-20)
8, 12. Jesús les habló de nuevo:
-Yo soy la luz del mundo; el que me sigue no caminará en la tiniebla, tendrá la luz de la vida.
13. Los fariseos le replicaron:
-Tú haces de testigo en causa propia, tu testimonio no es válido.
14. Jesús les repuso:
-Aunque yo sea testigo en causa propia, mi testimonio es válido porque sé de dónde he venido y adónde me marcho, mientras vosotros no sabéis de dónde vengo ni adónde me marcho.
15. Vosotros dais sentencia atendiendo a lo humano, yo no doy sentencia contra nadie.
16. Pero, incluso, si la diera, esta sentencia mía sería legítima, porque no estoy solo, estamos yo y el Padre que me mandó
17. y también en vuestra Ley está escrito que el testimonio de dos es válido.
18. Soy yo el testigo en mi causa y, además, es testigo en mi causa el Padre que me envió.
19. Entonces le preguntaron ellos:
-¿Dónde está tu Padre?
Replicó Jesús:
-Ni sabéis quien soy yo ni sabéis quien es mi Padre; si supierais quién soy yo, sabríais también quién es mi Padre.
20. Estas palabras las dijo enseñando en el Tesoro, en el templo. Y nadie lo detuvo, porque aún no había llegado su hora.

EXPLICACIÓN.
8,12-20. Segunda declaración de Jesús, que alude a las ceremonias de luz de la fiesta. “Luz”, designación del Mesías, por su obra de liberación, felicidad, alegría; también de Jerusalén, la Ley y el templo. Yo soy la luz del mundo significa que es el Mesías y que toma el puesto de la Ley; es, al mismo tiempo, el resplandor de la vida (1,4) para toda la humanidad (Is 42,6s; 49,6.9). En la primera declaración (7,37-39) Jesús se presentaba como la fuente del agua/Espíritu; en ésta se define como el guía que permite salir (éxodo) de la opresión de la tiniebla/muerte, concretada en la ideología y explotación propuesta y ejercida por el templo. El que me sigue, decisión personal y orientación de la vida (12).
Los fariseos (13), que lo consideran un impostor (7,47) y han querido detenerlo (7,32.45), quieren descalificar la afirmación de Jesús. Siendo los defensores de la Ley, no pueden tolerar que Jesús se arrogue títulos que lo pongan por encima de ella. Mi testimonio es válido (14), situación diferente de 5,31, donde se trataba de terreno jurídico; aquí, la declaración de Jesús se basa en su experiencia personal (sé de donde he venido, etc.) de su origen y de su propósito de entrega. Ellos están totalmente incapacitados para entenderlo, porque son ajenos al Espíritu de Dios (3,8).
Los que no perciben el Espíritu juzgan a Jesús según la mera realidad humana (15). Partiendo de este concepto incompleto del hombre, el Mesías que esperan es el restaurador de las glorias de Israel y el realizador de su victoria sobre los demás pueblos. La afirmación de Jesús no ha sido polémica (yo no doy sentencia contra nadie) (16-17); no excluye a nadie de su invitación a seguirlo. Sería legítima (Dt 17,6; Nm 35,30) por estar apoyado por el Padre (5,36s); ellos mismos se excluyen y se dan su sentencia (3,19). Resume Jesús los dos aspectos de la cuestión: para declararse Mesías basta su propio testimonio (soy yo el testigo en mi causa), pero si ellos ven en ello una sentencia de exclusión, también ésta es válida (además, es testigo… el Padre).
Pregunta irónica; escepticismo total; no hay diálogo, sino hostilidad (19). Jesús descubre el origen de ésta: quien no sabe quién es él, que actúa a favor de los oprimidos, no sabe quién es el Padre, que es Dios a favor del hombre. Los opresores en nombre de la Ley no reconocen a Dios como Padre.
Última mención de la enseñanza de Jesús (20). Jn yuxtapone la mención del Tesoro a la discusión con los fariseos. El templo es un mercado (2,16); el Tesoro guarda los frutos de la explotación del pueblo (cf. Neh 10,33-40). El dios del templo ya no es el Padre, sino el dinero, que ha ocupado su puesto. Jesús dará su vida voluntariamente (aún no había llegado su hora).

SÍNTESIS
La humanidad entera está sometida a un sistema de poder cuyo fundamento es el dinero, que toma el puesto de Dios. Jesús crea una alternativa e invita a la humanidad entera a salir de ese sistema opresor. Apela a la libertad del hombre, para que salga voluntariamente de la opresión. Seguir a Jesús en su éxodo da la experiencia de la vida. Quién desprecia al hombre (7,49) no puede comprender ni aceptar a Jesús.

viernes, 10 de abril de 2009

El tiempo de la salvación. Invitación y urgencia.

El tiempo de la salvación: Invitación y urgencia. (7,32-52)
7, 32. Oyeron los fariseos estos cuchicheos de la gente; entonces, los sumos sacerdotes y los fariseos mandaron guardias a prenderlo.
33. Entonces dijo Jesús:
-Todavía voy a estar un poco de tiempo entre vosotros y luego me marcho con el que me envió.
34. Me buscaréis, pero no me encontraréis: y es que donde yo estoy, vosotros no sois capaces de venir.
35. Comentaron entre ellos los dirigentes judíos:
-¿Adónde querrá irse éste, para que nosotros no podamos encontrarlo? ¿Querrá irse con los emigrados en países griegos para enseñar a los griegos?
36. ¿Qué significa eso que ha dicho: “Me buscaréis, pero no me encontraréis” y “Donde yo estoy, vosotros no sois capaces de venir”?
37. El último día, el más solemne de las fiestas, Jesús puesto de pie, gritó:
-Si alguno tiene sed, que se acerque a mí, y que beba
38. quien me da su adhesión. Como dice aquel pasaje: “De su entraña manarán ríos de agua viva”.
39. Esto lo dijo refiriéndose al Espíritu que iban a recibir los que le dieran su adhesión (aún no había espíritu, porque la gloria de Jesús aún no se había manifestado).
40. Al oír estas palabras, algunos de la multitud decían:
-Ciertamente éste es el Profeta.
41. Decían otros:
-Éste es el Mesías.
Pero aquellos replicaban:
-¿Es que el Mesías va a venir de Galilea?
42. ¿No dice aquel pasaje que el Mesías vendrá del linaje de David, y de Belén, el pueblo de David?
43. Se produjo división entre la gente a propósito de él.
44. Algunos de ellos querían prenderlo, pero nadie le puso las manos encima.
45. Volvieron entonces los guardias adonde estaban los sumos sacerdotes y fariseos, y éstos le preguntaron:
-¿Se puede saber por qué no lo habéis traído?
46. Replicaron los guardias:
-Nunca hombre alguno ha hablado así.
47. Les replicaron los fariseos:
-¿Es que también vosotros os habéis dejado engañar?
48. ¿Es que alguno de los jefes le ha dado su adhesión o alguno de los fariseos?
49. En cambio, esa plebe que no conoce la Ley está maldita.
50. Los interpeló Nicodemo, el que había ido a verlo al principio, y que era uno de ellos:
51. -¿Es que nuestra Ley condena a un hombre sin antes escucharlo y averiguar lo que hace?
52. Le replicaron:
-¿Es que también tú eres de Galilea? Estudia y verás que de Galilea no salen profetas.

EXPLICACIÓN.

32-52. Reacción de los fariseos a los comentarios favorables de la gente; la aceptación de Jesús como Mesías los alarma, pues derribaría el sistema legal en que ellos se apoyan. Para eliminar a Jesús, se alían los adversarios (sumos sacerdotes y fariseos). Pasan a la acción; pretenden detener a Jesús. El templo es recinto de muerte (32).
Jesús da a todos un aviso, subrayando la urgencia de responder a su ofrecimiento (33); alude a Prov 1,27s, donde se predice la cercanía de la ruina (34). El lugar donde él está es la esfera del Padre; para estar en ella hay que dar un paso que sus oyentes no quieren dar: romper con el sistema injusto y dar la adhesión a su persona y alternativa. Comentario desorientado de sus adversarios (35-36): creen que se ha convencido den que en su patria no tiene porvenir. Repiten frases de Jesús sin entenderlas. No tienen conciencia de lo crítico de la situación.
El mismo día, cuya datación se coloca aquí por motivos teológicos (37-38), Jesús, nueva Sabiduría (Prov 1,21), grita ofreciendo el agua del Espíritu (cf. Is 32,15-18; 44,3-5) que toma el lugar de la antigua Ley. El grito está en relación con los ritos de agua que se celebraban en la fiesta (cf Neh 3,15) y con los textos leídos en ella (Ez 47,1-12; Sal 78,15; Zac 13,1-14-8). Él es la roca de donde fluyen los ríos de agua viva; es el nuevo Moisés que proclama la Ley nueva, el Espíritu, fundamento de la nueva alianza; él es el templo profetizado por Ezequiel, del que saldrá el agua vivificante, y la fuente anunciada por Zacarías, que correrá de mar a mar. Invita así a adherirse a él como Mesías, que, con su éxodo funda la nueva comunidad humana, única esperanza de salvación para Israel.
Invitando a beber, promete calmar la sed del hombre (cf Is 55,1). La condición es sentirla; los instalados no se acercan. Anticipa lo que ha de suceder en el momento de su muerte (el último día), cuando manifestará su gloria/amor. Refiriéndose al Espíritu, el que habita en Jesús (1,32), que es la gloria, el amor leal del Padre (1,14); espíritu, el hombre nuevo, que ha recibido el Espíritu de Jesús (cf. 3,6: del Espíritu nace espíritu). Aún no hay hombres nuevos, porque no se ha dado el Espíritu.
División de opiniones en el pueblo (40-41a); dos son positivas, pero un grupo niega el mesianismo de Jesús, basándose en el pretendido origen y lugar de nacimiento. El evangelista no decide; para él, lo único importante es la misión divina (41b-43). Tercer grupo, hostil a Jesús (44).
La vuelta de los guardias con las manos vacías (45) provoca la indignación de los fariseos. Impresión de los guardias (46) y exasperación de los fariseos (47); tachan a Jesús de impostor (engañar); según ellos, la opinión oficial es normativa para todos; los individuos no tienen derecho a formarse un juicio (cf. 7,13.26). Desprecio del pueblo, maldito, porque no conoce la Ley y no puede practicarla; sólo quienes estudian pueden estar a bien con Dios; religión de élite. Confunden el conocimiento de la Ley con el conocimiento de Dios (49). Nicodemo, fariseo (3,1), apoyándose en la Ley, exige un juicio justo (Dt 1,16-17) (50-51); son las obras (lo que hace), no los prejuicios, las que han de decidir. No se da cuenta de que los fariseos han hecho de la Ley un instrumento de injusticia (cf. 19,7). Invectiva a Nicodemo (52): No responden a la cuestión que ha planteado, no atienden a razones; quieren insultar a Nicodemo (galileo, como Jesús); lo tachan de ignorante (Estudia) (para un profeta de Galilea, cf. 2 Re 14,25). Están obnubilados por su aversión a Jesús. Ni consideran la posibilidad de que sea el Mesías (un profeta).
SÍNTESIS.
Ante la ruina que amenaza, por la situación de injusticia y opresión existente, Jesús propone su alternativa: la nueva comunidad humana. El único principio para construirla es el amor leal. Para ello hace falta un hombre nuevo, el que ha sido completado con la capacidad de amar hasta el fin.
Jesús se ha presentado como la Sabiduría. Pero lo que él comunica no es un saber teórico, sino el Espíritu, vida y fuerza de amor. El conocimiento que da el amor saca de la ambigüedad a toda sabiduría, impidiéndole convertirse en culto de sí mismo y en instrumento de opresión. La única respuesta de los dirigentes es la violencia.
Nota crítica.- La perícopa 7,53-8,11, que contiene el episodio de la adúltera, aunque ciertamente conserva un relato muy primitivo, no pertenece al Evangelio de Juan. No se encuentra en los mejores testigos del texto, en los codd. que la contienen no ocupa siempre el mismo lugar, el vocabulario que en ella aparece no corresponde al de Jn, y ningún Padre griego la comenta. Un documento la atribuye al Evangelio de Lucas. Por esta razón se pondrá al final del Evangelio.

I. ENSEÑANZA AL PUEBLO. El origen del Mesías.

I. ENSEÑANZA AL PUEBLO. (7,11-8,20)
El origen del Mesías. (7,11-31)
7. 11. Los dirigentes judíos lo buscaban durante las fiestas y decían:
-¿Dónde estará ése?
12. La gente hablaba mucho de él, cuchicheando. Unos decían:
-Es una persona buena.
Otros, en cambio:
-No, que extravía a la gente.
13. Pero nadie hablaba de él en público por miedo a los dirigentes.
14. Sin embargo, mediadas ya las fiestas, subió Jesús al templo y se puso a enseñar.
15. Los dirigentes judíos se preguntaban desconcertados:
-¿Cómo sabe ése de Escritura si no ha estudiado?
16. Les replicó Jesús:
-Mi doctrina no es mía, sino del que me ha enviado.
17. El que quiera realizar el designio de Dios apreciará si esta doctrina es de Dios o si yo hablo por mi cuenta.
18. Quien habla por su cuenta busca su propia gloria; en cambio, quien busca la gloria del que lo ha enviado, ése es de fiar y en él no hay injusticia.
19. ¿No fue Moisés quien os dejó la Ley? Y, sin embargo, ninguno de vosotros cumple esa Ley. ¿Por qué tratáis de matarme?
20. La gente reaccionó:
-Estás loco, ¿quién trata de matarte?
21. Les replicó Jesús:
-Una obra realicé y todos seguís desconcertados.
22. Por eso mismo os prescribió Moisés la circuncisión (no es que venga de Moisés, viene de los Patriarcas) y en día de precepto circuncidáis al hombre.
23. Si se circuncida al hombre en día de precepto para no quebrantar la Ley de Moisés, ¿os indignáis conmigo porque en día de precepto le di la salud a un hombre entero?
24. No juzguéis superficialmente, dad la sentencia justa.
25. Unos vecinos de Jerusalén comentaban:
-¿No es éste al que tratan de matar?
26. Pues miradlo, habla públicamente y no le dicen nada. ¿Será que los jefes se han convencido de que es éste el Mesías?
27. Pero éste sabemos de donde procede, mientras, cuando llegue el Mesías, nadie sabrá de dónde procede.
28. Gritó entonces Jesús, mientras enseñaba en el templo:
-¿Con que sabéis quien soy y sabéis de dónde procedo? Y, sin embargo, no he venido por decisión propia sino que hay realmente uno que me ha enviado, aunque vosotros no sabéis quién es.
29. Yo si sé quién es, porque procedo de él y él me ha enviado.
30. Intentaron entonces prenderlo, pero nadie le puso la mano encima, porque todavía no había llegado su hora.
31. Entre la multitud, sin embargo, muchos le dieron su adhesión, y decían:
-Cuando venga el Mesías, ¿va a realizar más señales de las que éste ha realizado?

EXPLICACIÓN.
11-31. Expectativa acerca de la persona de Jesús; los dirigentes no están tranquilos (11) y hacen pesquisas para apoderarse de él si se presenta en la capital (7,1). División de opiniones en el pueblo (12), unos están por Jesús, apreciando la bondad que reflejan sus obras; otros están con los dirigentes; extravía a la gente, dudan de su ortodoxia. Miedo del pueblo a las autoridades (13); presión de los dirigentes sobre la opinión pública.
Jesús ha pasado unos días en Jerusalén, pero no ha ido al templo (mediadas las fiestas) (14). Ahora va, no para los cultos de la fiesta sino para enseñar. El perseguido por su actuación con el pueblo (5,16-18) enseña por primera vez en Jerusalén en un ambiente de hostilidad. Sorpresa de los dirigentes (15); la enseñanza en el templo, centro de la enseñanza oficial, es un reto a la institución. Jesús toma la ofensiva (16). Delante de la multitud, los informa de dónde procede su saber (del que me ha enviado). Es el tercer choque de Jesús con los círculos de poder de la capital (2,13ss; 5,16ss).
El criterio para juzgar la validez de su doctrina está en el hombre mismo (17): quien desea la plenitud humana (realizar el designio de Dios) percibe que la doctrina de Jesús, que es libertad y vida, procede de Dios. Otro criterio, esta vez negativo: la búsqueda del propio prestigio delata que la doctrina que se propone no procede de Dios; al contrario, manipula a Dios en beneficio del propio interés (18).
Invectiva contra los dirigentes, echándoles en cara su interpretación superficial de la Ley, en nombre de la cual quieren condenarlo. Jesús subraya su distancia respecto a la tradición judía (os dejó) (19). Ellos no cumplen la Ley, porque la usan como medio de represión; así aparece en el propósito de matarlo, amparándose en ella. La multitud interrumpe (20); no pueden creer la grave acusación que hace Jesús. Ellos conocen a Jesús y no ven motivo para condenarlo; no conocen, sin embargo, a sus dirigentes. La hostilidad se debe a la curación del inválido (21), figura de la emancipación del pueblo, que derriba la autoridad de los dirigentes (5,16-18). La osadía de Jesús al poner en tela de juicio el dogma indiscutible, la validez perenne de la Ley, tiene a todos desconcertados. No penetran el verdadero significado de la Ley (22-23): Moisés prescribió la circuncisión, que, por venir de Abrahán, era anterior a la Ley y prevalecía sobre ella, por considerarla un bien para el hombre; cuánto más el bien total, hacer pasar de la muerte a la vida, de la esclavitud a la libertad, debe prevalecer sobre el precepto. Advertencia y acusación (dad la sentencia justa) (24).
Extrañeza de los vecinos de Jerusalén ante la pasividad de las autoridades (25-26). Desechan la posibilidad de que Jesús sea el Mesías (27), pues éste, siendo de la casa de David, nacería en Belén, pero aparecería por sorpresa y nadie lo conocería antes de su manifestación triunfante. Reacción enérgica de Jesús (28): El grito recuerda el de la Sabiduría (Prov 1,21s); Jn presenta a Jesús como la Sabiduría que enseña. El verdadero Mesías no ha de ser reconocido por su lugar de procedencia, como ellos piensan; su autenticidad depende solamente de que sea enviado por Dios (no he venido por decisión propia), como lo ha demostrado Jesús con sus obras (5,36). Si ellos no lo reconocen es por haber subordinado el plan y la acción de Dios a sus propios prejuicios. Ellos no conocen a Dios, se lo impide la ideología religiosa (2,6; 5,38); Jesús lo conoce (29), y ése es el fundamento de su misión y actividad (6,57).
Doble reacción: Jesús ha invalidado el modo corriente de concebir al Mesías y ha acusado a los que lo profesan de no conocer a Dios. Una parte de los oyentes no toleran que sus convicciones sean puestas en tela de juicio (30); quieren por Mesías al triunfador de aparición misteriosa y victoria inmediata. Jesús dará su vida voluntariamente (aún no había llegado su hora). Muchos, sin embargo, le dan su adhesión (31), fijándose en los hechos y superando los prejuicios; si del Mesías se esperaba una liberación, Jesús ha mostrado ser el liberador del pueblo oprimido. Como al principio (7,12), la multitud está dividida.
SÍNTESIS.
El dominio de los dirigentes impide al pueblo expresar sus opiniones. En medio de esa falta de libertad se alza la voz de Jesús, que enseña desafiando a la institución.
Criterios para distinguir si una doctrina procede de Dios: 1) Si responde al deseo de plenitud de vida que Dios mismo ha puesto en el hombre, procede de Dios; si una doctrina impide de algún modo la realización del hombre, no puede autorizarse con el nombre de Dios. 2) Quien propone una doctrina que redunda en su propio prestigio o gloria, no habla en nombre de Dios, pues no está de hecho a favor del hombre; llegado el momento, sacrificará el bien del hombre a sus propios intereses. Sólo es de fiar quien, olvidando su propio interés, pone el bien del hombre como valor supremo y actúa en consecuencia.